
Altagracia Salazar
Que un solo caso de sextorsión digital envuelva una suma superior a los 25 millones de pesos y haya provocado la detención de más de 20 personas es el mejor indicativo de lo que está pasando en República Dominicana con este tipo de delitos.
Que cada semana se vendan más de 400 mil tarjetas SIM a pesar de que el número de teléfonos en manos de las personas sea el mismo da cuenta de que ninguna de las medidas adoptadas para poder identificar a los usuarios de los aparatos usados para estos delitos ha progresado y que las empresas telefónicas no están dispuestas a sacrificar el negocio en aras de la seguridad pública.
En el encuentro de medios Corripio estuvo ayer Guido Gómez Mazara en su calidad de director de INDOTEL y el general Edgar Arnaud titular del departamento de crímenes de alta tecnología y lo que dijeron es para asustarse.
Las extorsiones y estafas digitales han evolucionado en República Dominicana hasta convertirse en una industria criminal altamente rentable, impulsada por el uso de tecnología, redes sociales y centros de llamadas clandestinos. Las autoridades explican que estas organizaciones operan de manera estructurada, utilizando tácticas como la sextorsión, la suplantación de identidad y amenazas falsas para manipular emocionalmente a las víctimas y obtener dinero. Gran parte de los afectados son personas vulnerables, incluyendo adultos mayores en Estados Unidos y ciudadanos dominicanos engañados mediante perfiles falsos y contactos por internet.
Estas redes criminales manejan grandes cantidades de dinero y utilizan métodos sofisticados para ocultar sus operaciones, incluyendo criptomonedas, remesadoras y “mulas” financieras. Casos como la Operación Discovery revelaron estructuras internacionales que llegaron a mover cientos de millones de dólares mediante fraudes electrónicos y extorsiones organizadas desde Santiago y otras ciudades del país.
En 2025 fueron sometidos a la justicia 537 personas por crímenes y delitos de alta tecnología, siendo las principales estafas financieras y la sextorsión. En lo que va de año sometieron 260 personas.
La sextorsión es uno de los métodos que procura más dinero. La amenaza de compartir imágenes de carácter sexual aterroriza a hombres y mujeres no importa su extracción social.
Una escucha al general Arnaud y la verdad es que solo queda recomendar saber con quién se anda, dónde se va y qué se comparte.
El uniformado especifica dos clases de sextorsión: La puramente económica que obedece a un plan premeditado y organizado por redes y la individual generada por abandono o ruptura. Solo el 15% acude a la justicia y eso solo habla de la gravedad.





















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