
Detrás de las pruebas, los testimonios y el proceso judicial, un peritaje forense reveló un elemento decisivo: el acusado padece un trastorno de la personalidad asociado a la ausencia de empatía y remordimiento. Cuando Mario Redondo Llenas y Juan Moliné, quien lo acompañaba, reconocen haber asesinado al menor José Rafael Llenas Aybar, la fiscalía autorizó una evaluación psicológica a ambos jóvenes, el primero de 19 años y el segundo de 18 años de edad para ese entonces (1996). (Seguir leyendo…)





















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