
Hay momentos en los que la historia de un país se puede contar a través de nombres propios. En 1983, Juan Marichal no solo llegó a Cooperstown: abrió una puerta que hasta entonces parecía imposible para el talento dominicano. Décadas después, en 2025, Zoe Saldaña hizo algo similar desde otro escenario, al conquistar un Óscar y confirmar que ese techo también se podía romper. Entre esos dos puntos —el montículo y la gran pantalla— no solo hay logros individuales, sino el rastro de algo más importante: el inicio de un camino que hoy muchos otros empiezan a recorrer. (Haz clic aquí…)





















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