
Santo Domingo.–Cada mañana, cuando el sol apenas ilumina las aguas del río Ozama, Ruddy Camacho se prepara para iniciar su jornada laboral. Desde hace más de veinte años se dedica a transportar personas en una pequeña yola de madera, cruzando a decenas de pasajeros que necesitan llegar a su trabajo, escuela o simplemente visitar a un familiar al otro lado.(Seguir leyendo…)



















