
La verja del Instituto Oncológico del Cibao amaneció hoy con una cadena que no busca cerrar una puerta, sino abrir los ojos de las autoridades. A ella se amarró el pastor y activista social Pablo Ureña, decidido a llamar la atención sobre lo que describe como una peligrosa “privatización encubierta” del único hospital de la región especializado en tratar el cáncer. (Seguir leyendo…)




















