“Por requerimiento de Ana Marrero, fiscal de menores la tenían recluida en un centro preventivo para mujeres. Un policía, por cuidado, no la quiso poner junto a las demás, pero se vio obligado porque la fiscal decía que esa presa es de la fiscalía, no de la policía, y debían trancarla junta porque si ella tuvo la capacidad de herir a una persona, tenía que tener la capacidad de enfrentar los cargos que posteriormente vienen, y si ahí es que hay espacios, ahí es donde deben de ponerla”, explica su abogado, Henry Guzmán. (Seguir leyendo…)




















