Los médicos le habían pedido que descansara, que su estado de salud aún era frágil, pero el papa Francisco mantuvo su apretada agenda hasta el último día. Y esa última jornada no fue un domingo cualquiera.(Seguir leyendo…)
Los médicos le habían pedido que descansara, que su estado de salud aún era frágil, pero el papa Francisco mantuvo su apretada agenda hasta el último día. Y esa última jornada no fue un domingo cualquiera.(Seguir leyendo…)