
Génesis Santos está acostumbrada a ver la muerte. Su oficio, desde hace tres años, es retratarla. Cada día, en su trabajo en el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), fotografía cadáveres, documenta heridas, golpes, rastros que explican por qué un cuerpo dejó de vivir. Pero esta vez fue distinto. (Seguir leyendo…)



















