
Un nuevo estudio publicado en Science Advances muestra que la exposición prolongada al calor de esa magnitud puede incluso modificar el comportamiento de los genes de las personas, acelerando el envejecimiento a nivel molecular y afectando potencialmente a la salud a largo plazo.
El impacto es «similar al efecto de fumar y beber», afirma Eunyoung Choi, gerontóloga de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la Universidad del Sur de California e investigadora principal del estudio.( Fuente…)



















