
República Dominicana.–Desde siempre nos hemos acostumbrado a que ser periodista es sinónimo de ser acusado de mil cosas: pertenecer al partido de oposición, recibir dinero de organismos e instituciones nacionales/internacionales, ser sobornados para mantener las posiciones que defendemos… y, claro, vendernos al mejor postor.(Seguir leyendo…)




















