
República Dominicana.–Los constantes sacrificios al final reciben la recompensa de Dios y Carmen González representa un gran ejemplo, digno a ser imitado. Ella, por años, sumergida en los sacrificios, siendo desde temprana edad “madre y padre” para sostener a sus tres hijos, vio encender el pasado miércoles la luz que quizás por mucho tiempo se le mantuvo apagada.(Seguir leyendo…)




















