
The New York Times
Cada mañana, en la frontera entre Haití y República Dominicana, se alinean camiones en forma de jaula con barras de hierro que parecen diseñados para transportar ganado. Los vehículos en el paso fronterizo de Elías Piña no van cargados de ganado, sino de haitianos deportados por las autoridades de inmigración dominicanas. Entre ellos hay hombres jóvenes, mujeres embarazadas, niños sin acompañantes y algunas personas que nunca han vivido en Haití. (Seguir leyendo…)




















