
La actual administración de la Cámara de Cuentas terminará su período de cuatro años en abril como una de las menos productivas de la historia de ese organismo en auditorías a instituciones públicas. Las diferencias entre sus miembros y la desconfianza y anulación de los trabajos ejecutados por la gestión anterior ralentizaron la productividad de la entidad creada para examinar las cuentas del Estado. (Sigue leyendo aquí…)




















