
A las banqueras popularmente se les adjudicó la frase “No hay sistema”, pero lo poco divulgado es la realidad de su ocupación, al estar acostumbradas a lidiar con una serie de dificultades, entre ellas, tener solo dos días de descanso al mes, la inseguridad y no tener a veces ni siquiera un baño en sus puestos de trabajo. (Seguir leyendo…)




















