
La luz que irradiaba la alegría de Wilfrin Rodríguez se vio eclipsada de manera abrupta y trágica cuando un disparo en la cabeza silenció su risa contagiosa. Entre llantos su familia narró a Diario Libre que el joven de 31 años era la chispa de las fiestas, especialmente cuando entregaba el alma bailando con comparsas de Alí Babá. (Seguir leyendo…)




















