
Aquel 12 de noviembre de 2001 el cielo se encontraba despejado y los vientos soplaban acorde a lo acostumbrado. Los motores del Airbus A-300 se mantenían encendidos y el vuelo 587 de la aerolínea estadounidense American Airlines ya estaba a punto de partir. Eran las 9:14 de la mañana. Todavía persistía en muchas personas el trauma y el miedo que provocaron los atentados terroristas contra las Torres Gemelas y el Pentágono, ocurridos dos meses antes en Nueva York y Washington. Pero el deseo de 175 dominicanos que se disponían a regresar a Santo Domingo para visitar a sus familiares era más fuerte. (Seguir leyendo…)




















