
EE.UU.–A cualquiera le parece normal aprender el significado de una palabra y luego aplicarlo a otros contextos del lenguaje. Lo mismo ocurre por ejemplo con los objetos: una vez reconocemos su forma, podemos reconocer ese objeto aunque esté formado por otros compuestos y materiales o tenga distinto color. Es un ya conocido ingrediente de nuestra inteligencia que los expertos llaman «generalización compositiva».( Seguir leyendo…)




















