
Para la República Dominicana, la primera ronda de la Copa Mundial de Baloncesto en la que avanzó de manera invicta con tres victorias en igual número de partidos constituyó un hito.
Pero ahora, en la segunda ronda la competencia se aprieta. Los rivales suben de nivel. Cada posesión de balón se atesora más, la habilidad y la inteligencia son armas más valiosas y los errores se pueden pagar muy caros. (Seguir leyendo…)




















