
Las ruinas cuentan fragmentos de la historia. Cada vez que se salva un inmueble del deterioro total, se salva parte de la memoria histórica y del sentido de existencia. Parte del fondo patrimonial dominicano se encuentra en estado de peligro, por no decir, en estado deplorable. Por ejemplo, las ruinas, si se les puede llamar a los restos de la Isabela, el lugar por donde desembarcó el Almirante y estableció el primer caserío del Nuevo Mundo. (Seguir leyendo…)



















