
Mientras su marido busca regresar a la Casa Blanca y se enfrenta a un riesgo legal cada vez mayor, la ex primera dama ha decidido mantenerse fuera del ojo público.
Resguardada tras las puertas cerradas de sus tres casas, su mundo se limita a un pequeño círculo: su hijo, sus padres ya mayores y un puñado de viejos amigos. Visita a sus peluqueros, consulta a Hervé Pierre, su estilista de toda la vida, y a veces se reúne con su marido para cenar los viernes por la noche en sus clubes. Pero su objetivo máximo es una campaña personal: ayudar a su hijo Barron, de 17 años, en su búsqueda de universidad. (Seguir leyendo…)




















