
República Dominicana.–Rosa María Morillo no solo ha sido una sobreviviente de la explosión del lunes 14 de agosto en San Cristóbal junto a su hija de seis años, sino también de la vida. Aunque sus heridas físicas comienzan a sanar, las emocionales no parecen tener antídoto, los traumas del presente y el pasado irrumpen su mente por momentos, pero no logran doblegarla.(Sigue leyendo…)




















