
En el barrio Moscú, San Cristóbal, hay un cuadro dramático y estremecedor: una abuelita desesperada y su nieto enfermo, tendidos juntos en una cama, que viven a la buena de Dios, imploran ayuda y le ruegan a la caridad pública que les envíe asistencia y socorro para aliviar la situación dolorosa que atraviesan ambos. (Seguir leyendo…)



















