
Scott Lieberman, un estadounidense que vive en San Francisco, siempre supo que era adoptado de Chile. Lo que no sabía era que había sido robado cuando era un bebé. «Viví 42 años de mi vida sin saber que había sido robado, sin saber lo que ocurría en Chile en los años 70 y 80, y quiero que la gente lo sepa (…). Hay familias ahí fuera que aún pueden reunirse». (Seguir leyendo…)




















