
En los últimos días, la historia de Manel de Aguas no ha dejado de dar vueltas por internet. Según ha explicado él mismo, en 2020, este joven barcelonés decidió implantarse dos sensores con los que escuchar la humedad, la presión atmosférica y la temperatura; y, gracias a esas aletas, empezó a «replantearse su identidad y comenzó a conectar con la naturaleza y otras especies»(Seguir leyendo…)




















