
En 1871 el naturalista inglés Charles Darwin causó un enorme revuelo en la ciencia, en la sociedad y en el pensamiento humano en general, con la publicación de «El origen del hombre». Cuatro décadas más tarde, en el Congreso Mundial de Zoólogos en Graz, Austria, de 1910, el biólogo ruso Iliá Ivanovich Ivanov ventiló la posibilidad de crear un humano literalmente descendiente de un mono. (Seguir leyendo…)




















