
El presidente de Chile, Gabriel Boric, llegó al poder hace 100 días entre altas expectativas, aupado por una ciudadanía ansiosa de cambios. Pero su «luna de miel» fue la más corta desde el retorno a la democracia. Sus primeros 100 días parecen una montaña rusa, con un comienzo prometedor ensombrecido por una crisis inflacionaria y de seguridad y tropiezos de algunos de sus ministros. (Seguir leyendo…)




















