205 mil millones después…


Altagracia Salazar
República Dominicana.–4, mil 300 vidas y 205 mil millones después, cientos de pequeños negocios desaparecidos y pocos cambios en la forma de pensar aun de la gente a quienes el dolor tocó de cerca el presidente Luis Abinader anunció el final de las medidas restrictivas por la pandemia.

El anuncio deja a la individualidad la decisión de protegerse, eso significa que el uso de mascarillas u otras medidas de protección contra el virus no son obligadas pero cada ciudadano debe decidir la forma de actuar. Yo que tengo cuatro vacunas seguiré usando mis mascarillas en los lugares públicos y seguiré lavando las manos cuantas veces sea necesario tanto por mi como por mi entorno inmediato.
Creo que el presidente convirtió las acciones de hecho en una norma oficial porque las calles dominicanas estaban llenas de personas sin protección o con una protección formal. Había más mascarillas en la barbilla que cubriendo boca y nariz.
LA medida no tendrá impacto mayor en la economía porque desde hace semanas que en el país todos los establecimientos estaban abiertos y las actividades masivas como conciertos y eventos deportivos discurrieron con normalidad.
Un pueblo donde una parte carece de la educación para una racionalidad mínima y otra parte actúa con la soberbia que da el poder económico no es el más fácil de orientar.
Una cosa me llama la atención y es la vocación autoritaria de una parte de la población que se expresa en las redes sociales y eso va desde personas que interpreta el discurso de 5 minutos como un anuncio de prohibición de las medidas de seguridad hasta los de vocación mas autoritaria que se molestan porque el presidente actual habla mucho.
Décadas de autoritarismo disfrazado nos han dejando la idea de que los mandatarios no rinden cuenta mas allá de los 27 de febrero. En muchos países es obligatorio que los mandatarios hablen cada cierto tiempo.
Aprender democracia se hace necesario, por lo que veo.

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