BBC Mundo
Cuando Alice, que ahora tiene 39 años, comenzó a pensar en tener un hijo sola, la idea de usar un banco de esperma le parecîa «muy extraña».
No sabía cómo escoger de la lista de posibles donantes, cuyos atributos variaban de un extremo al otro: bajistas, estudiantes universitarios ingleses y hombres de ojos azules. Para Alice, elegir a un amigo cercano como donante «parecía más simple y rico». (Seguir leyendo…)




















