
Altagracia Salazar
Ayer explotó otro escándalo en un sorteo de Lotería y aunque no tenga nada que ver o por coincidencia en el Estado se dieron cuenta de que a ese negocio hay que ponerle asunto. El año pasado fue el 13 y ayer el 54.
El presidente de la República declaró ayer de interés nacional la regularización de las bancas de lotería en una acción que evidentemente está orientada a organizar un monstruo que ha crecido como espuma y que virtualmente es un negocio limpio. El estado proporciona la infraestructura y los dueños de lotería y de cadenas de bancas ganan tanto que han creado un bloque legislativo en el congreso nacional. Los riferos son el 4to bloque en la Cámara de diputados.
Varios medios cuentan la historia y nosotros tenemos el video de como un notario saca una bola, vuelve a meterla, anuncian el 54 y el notario vuelve a buscar hasta que sale el 54. Uno no sabe que significa pero los dueños de esos negocios saltarán en algún momento. Forzar la salida de un número puede significar millones.
Después del escándalo que tiene tras las rejas al ex administrador de la lotería el actual titular, Quico Tabar hizo una radiografía de el sector. El negocio es tan grande y tan bueno que la revista Forbes de LA ya había reportado como uno de los grandes negocios de este país.
Lo que dijo Quico Tabar es que en la RD hay más de 100 mil bancas de lotería y que solo unas 30 mil están legalmente registradas. Las demás solo producen dinero para sus dueños. Tabar explicó que la Lotería realiza entre 13 y 14 sorteos para otras empresas de los que no tiene ninguna responsabilidad y por los que no percibe ingresos.
Una sabe que el interés del presidente cuando dispone la regularización de las bancas debe ser convertirlas en fuentes de ingreso para el fisco, pero alguien tiene que ponerle ojo a este desorden más allá de la fiscalidad. Las loterías venden sueños. La cantidad de bancas es proporcional a la pobreza del entorno donde actúan. A mas pobreza más loterías.
Que además de la venta de sueños exista un fraude para ganar de la gente y de los operadores del negocio, llora ante la presencia de Dios




















