
Mediante una dudosa campaña de labor social, practicantes europeos de implantología dental llegan a República Dominicana a realizar cirugías en personas reales, hecho que no pueden hacerlo en sus países de origen, donde este tipo de prácticas solo pueden ejecutarse en maniquíes o cabeza de cerdos, destaca Nuria Piera en este reportaje de seguimiento al caso.
Subraya que Salud Pública otorgó el permiso que avala las operaciones, aunque sin la firma del Director de Habilitación, quien confirmó vía telefónica que por su oficina no pasó ningún permiso para jornada social.
Entre las muchas irregularidades detectadas por la periodista en este reportaje se cuenta el empleo de materiales de una empresa cuyo dueño es un polaco, residenciado en Alemania, quien patrocina los viajes de estudiantes de implantología a RD.




















