
El invierno ha entrado más frío que en el pasado reciente en Constanza, este municipio vegano ubicado a 1,200 metros sobre el nivel del mar, con la diferencia de que ahora la covid-19 impide que los residentes de los barrios periféricos, especialmente los jóvenes, recurran a las tradicionales fogatas con las que atenuaban las bajas temperaturas. (Seguir leyendo…)




















