
En los pasillos del Palacio Nacional se topan los entrantes y salientes.
Sigilo al caminar por los pasillos, silencio, y voz baja al hablar, de los que estaban. Algarabía, curiosidad, voz alta, saludos afectuosos y manifestaciones de júbilo de los que llegaron.
Ese fue el gran contraste entre los empleados que este lunes acudieron al Palacio Nacional. (Seguir leyendo…)



















