
Santo Domingo.- Un niño con dificultades motoras mantiene, a duras penas, el equilibrio para no caer a la calle desde la estrecha acera que separa ambos lados de la autopista San Isidro, mientras se prepara para pedir dinero a los conductores. Más adelante, dos pequeños de entre 10 y 12 años limpian vidrios y un muchacho de 11 años acompaña a su papá, un señor no vidente, a pedir limosna. (Seguir leyendo…)




















