
Amelia Eldred, una pequeña de seis años con sueños de convertirse en una gran bailarina, recibió un diagnóstico devastador: tenía un tumor de 10 centímetros en el fémur de su pierna izquierda. Había que amputar la articulación, aunque los cirujanos encontraron una solución insólita. (Seguir leyendo…)




















