Gordon Hayward, de los Celtics, era una de las grandes promesas de la temporada. Se quebró un tobillo cuando su equipo visitaba a Cleveland.
La lesión generó una gran conmoción en el estadio. El partido fue interrumpido durante varios minutos. Los jugadores no lo podían creer. Sus compañeros hicieron una ronda para darse fuerza y uno de ellos, Kyrie Irving, no pudo contener el llanto. Al borde de las lágrimas también quedó LeBron James.




















