
Basta que caigan «dos gotas» de agua para que algo cambie no solo en el ambiente, también en el apetito. La lluvia tiene “un no sé qué o un qué sé yo” para activar en nuestro cuerpo el antojo de algo caliente, como si el clima tuviera el poder de cambiarnos el menú. Para muchos, esto es simplemente es cultura dominicana, pero la ciencia tiene una explicación para esto. (Sigue leyendo…)





















Porqué será que cuando tenemos sed queremos agua? Wow! Es extraño!😱😱😱🤦♂️