
República Dominicana.– Héctor Méndez, de 31 años, no estaba casado ni tenía hijos. Administraba varias casas de cambio en la capital y en Puerto Rico. Además, era presidente de la Asociación de Bancos de Cambio de Santo Domingo. Era la noche del viernes 4 de enero de 1985. El casacambista Méndez llegó como de costumbre a su apartamento. Pero el destino decidió algo diferente. (Seguir leyendo…)




















