
Un relato desplomado por autoridades guatemaltecas y hondureñas que niegan absolutamente que el funesto subproducto de la coca estuviera alguna vez en sus puertos, creándose un vacío de certificaciones que arriesga a la República Dominicana a ser considerada como la más clara procedencia de la ilícita carga adquiriendo el país, provisionalmente y hasta profundizar las investigaciones que demandan las circunstancias, el perfil de depósito al granel para embalajes hacia exportaciones al mejor postor tras una industrialización que nunca ha dado señales de existir localmente. (Seguir leyendo…)
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