
Primeramente, y llevando un orden de lo implica la experiencia espacial, se debe considerar el despegue. Ir al espacio exterior para permanecer ahí por períodos largos es algo que requiere el uso de un cohete, mismo que nos impulsa hasta llegar a una órbita estable alrededor de la Tierra. De modo que las primeras sensaciones, al terminar la cuenta regresiva e iniciar, son una fuerte vibración mecánica que se distribuye por todos lados y un sonido estrujante que sobrepasa cualquier otro que se haya experimentado antes. (Seguir leyendo…)



















