
Con su cara hinchada de tanto llorar, y un lagrimeo que no se detiene, su ropa desmejorada y su voz quebrada, como a quién se le ha ido la vida, a Nairobi Paniagua le tocó contar la historia de cómo vio perecer a su única hija a manos de su expareja, Santos. (Seguir leyendo…)
Ambiente de dolor y consternación mientras velan restos de Aisla (video):



















