
Nuestro estado psicológico puede afectar también. El estrés, así como trastornos relacionados con ansiedad o depresión pueden tener efecto negativo sobre nuestra calidad de sueño. Esto es una mala noticia si tenemos en cuenta que la mala calidad de sueño puede agravar estos problemas, lo que tiene potencial para generar un círculo vicioso.( Seguir leyendo…)
