
Su sueño de un descanso placentero en medio del verdor y el frío de las montañas de Constanza se ha interrumpido de forma abrupta por el retumbar de las bocinas.
Un negocio de expendio de bebidas alcohólicas, justo al lado del letrero que, en una ocasión, colocó alguna autoridad alertando que están prohibidos la música alta y las bebidas alcohólicas en esa zona que bordea al río La Palma, sería la fuente del ruido, un «musicón» constante hasta horas de la madrugada que no les da sosiego. (Seguir leyendo…)




















