
Desde que era adolescente, la empresaria Amanda Munaretti Selbach, de 39 años, notó que, al tomar algunos medicamentos que contenían dipirona, sentía hormigueo y picazón en todo el cuerpo.
Al principio, ella creía que los síntomas se debían a que el medicamento estaba funcionando en su sistema y no le importaban las reacciones. Sin embargo, con el paso de los años notó que estas manifestaciones después de tomar la droga empeoraban.(Seguir leyendo…)




















