
De rodillas y con una funda de hielo en cada mano suplicándole a Dios que le haga llegar una nevera nueva, se puso a implorar Seneida Pérez, de 59 años, frente a su humilde vivienda. (Seguir leyendo…)

De rodillas y con una funda de hielo en cada mano suplicándole a Dios que le haga llegar una nevera nueva, se puso a implorar Seneida Pérez, de 59 años, frente a su humilde vivienda. (Seguir leyendo…)