
Los gorjeos, las risitas y el golpeteo de los piececitos se entremezclan con el sonido de los andadores y las sillas de ruedas en un asilo de ancianos al sur de Japón. En este país de personas cada vez más viejas, un asilo ha estado contratando a un tipo de trabajador poco común para alegrar la vida de sus residentes. (Seguir leyendo…)




















