
«Transgénero», «Ex pandillero», «Poliamoroso», «Satanista», «Adoptante soltero». Esos son algunos de los títulos de las obras de la Biblioteca Humana, en la que los tomos son personas hechas de carne y hueso en lugar de papel y pegamento. Son voluntarios que han enfrentado prejuicios en sus vidas y los lectores pueden pedirlos prestados para una conversación de media hora, en la que se les anima a hacer esas preguntas incómodas que siempre les han intrigado. (Seguir leyendo…)



















