
Cuando los colonos se enteraban que grupos de esclavos de Saint Domingue u otros territorios hispánicos hacían reuniones en las vastedades de las selvas para embriagarse con alcohol, entre ritos, brebajes y la complicidad de la noche, la incertidumbre arropaba la atmósfera en la hacienda de los blancos. (Seguir leyendo…)



















