
Hace casi 2 milenios, el pico de la montaña Sandgrovskaret, en la actual Noruega, se escogió como un escondite de cacería. Los cazadores esperaban ahí a sus presas, a la asecha. Generalmente, buscaban renos y otros animales cornudos, que les pudieran proveer de la grasa corporal que necesitaban. (Seguir leyendo…)




















