
Nació en el populoso barrio capitalino Cristo Rey y a los 27 días de llegar al mundo su familia emigró a el Bronx en Nueva York. Quién pensaría que ese muchacho, al que le hacían bullying por ser dominicano, se vincularía con la pandilla Los Trinitarios, caería preso en los Estados Unidos, retornaría a su país deportado y a sus 37 años buscaría plasmar en un libro cómo es volver a Quisqueya y no de vacaciones. (Seguir leyendo…)




















