Fotos – Dos aves muy parecidas de RD

Dos

Por Timoteo Estevez
El barrancolí ha sido un ave muy popular en las costumbres de algunos campos dominicanos, y muchas personas llevan un “respeto casi religioso” con esta pequeña ave.

Desde creencias como que “si matas un Barrancolí puedes tener mala suerte”, que “es un ave divina y no se puede tocar”, entre otras.

Y aunque parezca un poco confuso el barrancolí tiene un hermano casi gemelo llamado Chi-cuí (Todus angustirostris) que también es una especie endémica de la española pero que a diferencia del barrancolí, habita en zonas montañosas como barrancas vegetadas, bosques montañosos húmedos, pinares y plantaciones de café.

Para muchos identificar estas especies es todo un reto, pero, si nos encontramos a una altura entre los 900 a los 2,400 metros de elevación y escuchamos un sonido frecuente como “chick-kweee, de dos partes, acentuado en la segunda sílaba. Y también un “chippy-chippy-chippy-chip, rechinante, que baja en grado pero no en tono, definitivamente estamos escuchando un Chi-cuí. El Chi-cuí es un ave común pero sus números probablemente han reducido por la gran reducción de sus hábitats preferidas. Tanto el Chi-cuí como el Barrancolí coinciden en una extensa distribución de más de 1,000 metros, pero a elevaciones más altas y cercas de barrancas el Chi-cuí es típicamente el único barranquero presente.

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El barrancolí (Todus subulatus) es verde brillante arriba con una garganta roja, partes inferiores color grisáceo blanco con un lavado amarillo y rosado; costados color rojizo rosado. La parte inferior de la mandibula inferior es completamente rojiza y su iris es marrón.

 

Chi-cuíMientras que el Chi-cuí (Todus angustirostris) con partes superiores verde brillante con garganta roja, partes inferiores blancuzcas, levemente tintadas de amarillo; costados color rojizo rosado, el iris es azul pálido. La parte inferior de la mandíbula inferior es rojiza con punta negra.

 

Por Timoteo Estévez/Remolacha.net

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